Tanto que a pocas no encontramos el camino. Nos las prometíamos muy felices cuando vimos que en Burlata caían solo 4 gotas de agua. En Izaga arreciaba el temporal y eso unido a la deforestación sufrida por el incendio del año pasado nos presentaban un panorama muy distante del ideal. Veamos la crónica de lo sucedido:
A las 9.30. llegábamos a Reta (nos juntamos 23 pese al mal tiempo) y nos equipábamos de manera consecuente con el tiempo que nos esperaba. Botas de monte, txubasquero, polainas, gorro, etc. Comenzamos a ascender por el camino que lleva hacia la Peña Izaga. A los 20 minutos de ir andando tuvimos que reunirnos para determinar cuál era el camino que íbamos a tomar puesto que el tradicional había desaparecido.
Después de un rato y haber decidido cual podia ser el camino, comenzamos a andar sobre un terreno cada vez más destrozado y embarrado que hacía lentos y pesados nuestros pasos. No exagero si digo que cada uno llevábamos en nuestras botas por lo menos dos kilos extra de barro que entorpecían nuestro paso.
Al cabo de una media hora nos encontramos con lo que queda de bosque en Izaga. Un verdadero bálsamo; por fín huíamos del barro y podíamos caminar con normalidad. Sólo restaba elegir la dirección a tomar y después de un rato encontramos el camino de ascenso (eskerrik asko Mariaje). Todavía se dejaban sentir los efectos del incendio que nos acompañarán practicamente hasta la cima .
Desde entonces ya no nos preocupaba lo que estaba a nuestros pies, sino lo que estaba sobre nuestras cabezas. Comenzaba a llover con fuerza y a soplar un viento racheado que tumbaba a cualquiera. En contramos en los pasos previos a la llegada a la ermita lo que quedaba del pasado temporal de nieve. Pero ya quedaba poco y una vez pasada la ermita sólo nos faltaba subir el collado y aguantar las cada vez más fuertes rachas de viento realmente heladoras. De hecho la llegada a la cima fue fugaz y ni siquiera pudimos hacer una foto de todo el grupo debido a lo inclemente del tiempo. Tocar el buzón y corriendo a la ermita a refugiarnos. 

En la ermita sacamos los bocatas y hicimos una foto del grupo pero el viento tampoco perdonaba y tuvimos que descender para poder almorzar a resguardo de la lluvia y el viento en el bosque. Sabedores de tener el trabajo bien hecho, (otros muchos se hubieran dado la vuelta a mitad de camino), ahora sí sacamos las viandas y nos metimos un buen reconstituyente para el cuerpo. La bajada resultó algo mejor porque descendimos más tiempo por el camino. Pero inevitablemente tuvimos que sortear verdaderos ríos de lodo una vez abandonamos el protector bosque.

Pasadas estas dificultades y sin perder la sonrisa de nuestas caras en ningún momento llegamos a Reta 4 horas después de que saliéramos de ahí mismo para alcanzar la cumbre. El comentario generalizado la cantidad de barro que se nos había pegado en la ropa y cómo íbamos a dejar los coches de guapos. En el ánimo de cada uno tristeza por ver en primera persona lo que supone la devastación que provoca un incendio.
Gracias a todos por venir, a Raul por las fotos (se queda la mano helada eh?), y hasta la próxima.





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